Análisis

La Rentabilidad No Es un Juego de 80/20: Por Qué la Regla de Pareto Induce a Error en la Gestión de Costes

El principio de Pareto es una de las reglas más citadas en el mundo de los negocios. El 80% del beneficio procede del 20% de los clientes. El 80% de los ingresos procede del 20% de los productos. Es ordenado, intuitivo y se invoca con frecuencia en los consejos de administración como base para el enfoque estratégico.

También es una simplificación peligrosa cuando se aplica a la gestión de la rentabilidad.

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En síntesis

La regla de Pareto engaña en la gestión del beneficio. Vea por qué la curva de la ballena cuenta una historia más rica que el simple 80/20.

Ilustrativo. Datos de ejemplo.

01

La Comodidad de las Clasificaciones Simples

El atractivo de la regla del 80/20 es evidente. Sugiere un camino claro hacia la acción: identificar el 20% vital, centrarse en él y gestionar el resto en consecuencia. Muchas empresas van más allá y clasifican a sus clientes o productos en categorías ABC. Los elementos "A" reciben la mayor atención. Los elementos "B" se vigilan. Los elementos "C" son candidatos a la eliminación o al abandono.

Este enfoque parece disciplinado y estratégico. En la práctica, conduce a menudo a malas decisiones, porque reduce una realidad compleja y multidimensional a una única clasificación.

02

Por Qué Fallan las Clasificaciones de una Sola Dimensión

Considere un ejemplo sencillo. Ordena a sus clientes por la contribución del margen bruto e identifica su 20% superior. Invierte con fuerza en esas relaciones, les ofrece los mejores precios y les asigna sus mejores gestores de cuenta.

Pero ¿y si varios de esos clientes del 20% superior tienen un coste de servir extremadamente elevado? ¿Y si sus pedidos pequeños y frecuentes, sus requisitos personalizados y sus retrasos en los pagos los hacen mucho menos rentables de lo que sugiere su margen bruto? A la inversa, ¿y si algunos de sus clientes "C", clasificados en la parte baja por ingresos, son en realidad de los más rentables en términos netos, porque requieren un servicio mínimo y pagan puntualmente?

Una clasificación de una sola dimensión no puede revelar estas dinámicas. Agrupa a clientes fundamentalmente distintos sobre la base de una única métrica y les asigna el mismo tratamiento estratégico.

03

La Curva de la Ballena: La Forma Oculta de la Rentabilidad

Una de las herramientas más reveladoras en el análisis de rentabilidad es la curva de la ballena (también llamada curva de rentabilidad acumulada). Para construirla, se ordenan todos los clientes del más rentable al menos rentable según la rentabilidad neta, y no según los ingresos, y se traza su contribución acumulada al beneficio.

El resultado es casi siempre impactante. En un análisis típico de curva de la ballena, la rentabilidad acumulada alcanza su pico en algún punto entre el 150% y el 300% del beneficio neto declarado. Esto significa que sus clientes más rentables generan mucho más beneficio del que la empresa declara en realidad. La diferencia la destruyen los clientes no rentables situados en la cola de la curva.

Esta forma, que se asemeja al lomo de una ballena que sube y luego desciende, revela algo que el principio de Pareto no puede: la rentabilidad no solo está distribuida de forma desigual. La destruye activamente una parte de la base de clientes o de productos.

La regla del 80/20 le dice que algunos clientes son más valiosos. La curva de la ballena le dice que algunos clientes le están costando dinero y le muestra exactamente cuánto beneficio están borrando.

04

Rentabilidad Multidimensional: La Perspectiva que Falta

La rentabilidad real es multidimensional. Un producto puede ser muy rentable cuando se vende a un segmento de clientes a través de un canal, pero no rentable cuando se vende a un segmento distinto a través de un canal distinto. Un cliente puede ser rentable en las compras de su producto principal, pero no rentable en sus pedidos de accesorios.

Un análisis de rentabilidad eficaz debe contemplar al menos tres dimensiones:

Rentabilidad del producto: ¿cuánto cuesta en realidad producir y entregar cada producto o servicio, incluidos todos los gastos generales y costes de apoyo imputados?

Rentabilidad del cliente: ¿cuánto cuesta servir a cada cliente, incluidos todos los costes comerciales, logísticos y administrativos específicos de esa relación?

Rentabilidad del canal o de la transacción: ¿cómo difiere la economía según el canal de venta, el tipo de pedido o el método de entrega?

Cuando analiza la rentabilidad en varias dimensiones de forma simultánea, puede identificar combinaciones rentables y no rentables. Un producto que parece no rentable en conjunto puede ser muy rentable cuando se vende a través de canales específicos a tipos de clientes específicos. Un cliente no rentable puede volverse rentable si cambia las condiciones de servicio o la combinación de productos.

05

Precisión Antes que Simplicidad

La verdadera objeción a la regla del 80/20 no es que sea errónea en un sentido general. La rentabilidad está, en efecto, distribuida de forma desigual. La objeción es que fomenta un nivel de simplicidad que conduce a acciones burdas: cortar el 20% inferior, invertir en el 20% superior y llamar a eso estrategia.

La gestión de la rentabilidad basada en la precisión adopta un enfoque distinto. Se pregunta: ¿qué impulsa exactamente la rentabilidad de cada cliente, producto y transacción? ¿Dónde están las palancas específicas que pueden convertir una relación no rentable en una relación rentable? ¿Qué cambios operativos o comerciales tendrían el mayor impacto?

Estas preguntas no pueden responderse con una simple clasificación. Requieren un modelo de costes que capture toda la estructura de costes, una metodología que impute los costes según el consumo real de recursos y un marco analítico capaz de manejar varias dimensiones.

06

De la Clasificación a la Acción

El objetivo no es producir un gráfico más bonito. Es tomar mejores decisiones. Cuando va más allá de las clasificaciones ABC simplificadas hacia un análisis de rentabilidad multidimensional, desbloquea un conjunto de acciones que antes eran invisibles:

Puede reajustar el precio de combinaciones específicas de producto y cliente en lugar de aplicar subidas de precio generalizadas. Puede rediseñar los niveles de servicio para segmentos de clientes según su coste de servir real. Puede centrar el desarrollo de nuevo negocio en los perfiles de cliente que generan más valor neto. Y puede dejar de invertir en relaciones que son estructuralmente no rentables.

La gestión de la rentabilidad no es un juego de 80/20. Es un juego de precisión. Y las empresas que la tratan como tal superan de forma constante a las que dependen de reglas generales.

Por Miguel Guimaraes, Partner en Cost and Profitability Consulting y Cofundador de CostCTRL

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